En este mes, estaremos profundizando en la enseñanza que representan los hechos históricos del regreso del pueblo de Dios a Jerusalén, así como la reconstrucción no sólo de un templo sino la restauración de una nación, llevados de la mano de Dios por conducto Esdras, el sacerdote y escriba, y Nehemías, el gobernador y líder civil.
Hechos que son testimonios vivos de restauración espiritual, obediencia perseverante y compromiso renovado con el Señor.
El contexto es claro: el pueblo había sido disciplinado por su desobediencia, pero Dios, fiel a sus promesas, permitió el regreso de un remanente a Jerusalén. No regresaron como una nación poderosa, sino como un pueblo que dependía nuevamente de Dios. Su primer acto no fue construir casas ni asegurar comodidad, sino restaurar la adoración y poner nuevamente a Dios en el centro, fue necesario afirmar los fundamentos correctos. La restauración comenzó con un corazón rendido y una relación correcta con Dios.
El contexto es claro: el pueblo había sido disciplinado por su desobediencia, pero Dios, fiel a sus promesas, permitió el regreso de un remanente a Jerusalén. No regresaron como una nación poderosa, sino como un pueblo que dependía nuevamente de Dios. Su primer acto no fue construir casas ni asegurar comodidad, sino restaurar la adoración y poner nuevamente a Dios en el centro, fue necesario afirmar los fundamentos correctos. La restauración comenzó con un corazón rendido y una relación correcta con Dios.
“Cuando llegó el mes séptimo, y estando los hijos de Is
rael ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo
como un solo hombre en Jerusalén.” Esdras 3:1
La obra de Dios nunca ha estado exenta de adversarios y oposición . Hubo amenazas y desánimo. En distintos momentos, la construcción se detuvo. Sin embargo, Dios utilizó profetas, líderes y circunstancias para reavivar el ánimo del pueblo y hacer que la obra continuara hasta su culminación. Sabemos que cuando Dios respalda una obra, ningún obstáculo humano puede frustrar su propósito eterno.
En Esdras, vemos el ejemplo de un hombre obediente a Dios, capacitado y dispuesto. Su liderazgo no se basó en carisma político, sino en fidelidad a la Palabra. Comprendió que la verdadera restauración no era solo material, sino espiritual. El pecado debía ser confrontado y la santidad restaurada

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.” Esdras 7:10
Por su parte, Nehemías nos muestra la importancia de una oración comprometida y de la acción decidida. Antes de levantar muros, levantó una intercesión profunda delante de Dios. Más tarde, motivó al pueblo a trabajar unido, diciendo en esencia: levantémonos y edifiquemos. La reconstrucción del muro fue una obra visible, pero representaba algo mayor: identidad, protección y renovación espiritual
“esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado..” Nehemías 1:6
Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.” Nehemías 2:18
Un momento especialmente significativo fue cuando el pueblo, ya restaurado, se reunió para reconocer la fidelidad de Dios a lo largo de su historia. En medio de confesión y adoración, entendieron que, aunque ellos habían fallado repetidamente, el Señor había permanecido fiel. Esa verdad sostuvo su esperanza.

Finalmente, cuando el muro fue dedicado, no solo celebraron una construcción terminada, sino una comunidad restaurada en propósito y en identidad. La obra material había concluido, pero el llamado a la santidad y a la obediencia continuaba.
Que este tiempo de estudio nos impulse a volver a los fundamentos, edificando conforme a la voluntad de Dios. Fortalecer nuestra vida espiritual y comprometernos nuevamente con la obra de Dios. Porque así como en aquel tiempo, Dios restauró a su pueblo, hoy sigue edificando su iglesia y transformando corazones dispuestos. Dios les bendiga queridos hermanos.
